jueves, 22 de septiembre de 2016

Educación Física: esa "maría" esencial

Ayer tuve que hacer un ejercicio para un foro en la asignatura de Educación Física y su Didáctica y, francamente, me pareció una pena que se quedará sólo ahí, donde no la puede leer nadie fuera de nuestra clase. Además, con lo que soy yo de reutilizar, no iba a dejar el texto abandonado.

El asunto es que tuve que reflexionar sobre la importancia de la Educación Física y algunos conceptos que veo muy vinculados a ella. 

Siendo una persona a la que siempre le ha gustado el deporte, jamás le di ninguna importancia a esta asignatura como estudiante. Al menos, no hasta que llegó mi profesora de Educación Física de 3º ESO. Fue ella la que convirtió para mí  la “Gimnasia” en “Educación Física”. Y lo hizo en los cinco primeros minutos de la primera clase, contándonos una cosa muy evidente. “Chicos”, dijo (y me permito citar con la flexibilidad de una memoria por la que han pasado ya más de quince años), “yo entiendo que todos pensáis que Matemáticas, Lengua, o Historia son mucho más importantes que Educación Física. Y Matemáticas, Lengua e Historia os van a ser muy importantes para la vida. Pero Educación Física más. Porque si queréis ser capaces de poder correr a coger un autobús sin asfixiaros cuando tengáis 30 años, tenéis que darle importancia a Educación Física. Si queréis ser capaces de poneros una chaqueta sin ayuda cuando tengáis 70 años, tenéis que darle importancia a Educación Física. Matemáticas, Lengua o Historia os serán muy útiles si queréis encontrar un trabajo. Educación Física os será muy útil si queréis vivir sanos”. Desde entonces, he defendido ante muchos chavales de muchas edades lo esencial que resulta Educación Física.


De hecho, la UNESCO me da la razón, y en el artículo 1 de la Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte, establecen: “La práctica de la educación física, la actividad física y el deporte es un derecho fundamental para todos”. La mismísima institución de las Naciones Unidas considera que la Educación Física es un derecho fundamental. De hecho, considera esta asignatura tan importante, que recomienda que sea obligatoria y diaria (Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte, UNESCO, 2015, p. 3): 
Todo sistema educativo debe asignar el lugar y la importancia debidos a la educación física, la actividad física y el deporte, con miras a establecer un equilibrio y fortalecer los vínculos entre las actividades físicas y otros componentes de la educación. Debe también velar por que en la enseñanza primaria y secundaria se incluyan, como parte obligatoria, clases de educación física de calidad e incluyentes, preferiblemente a diario, y por que el deporte y la educación física en la escuela y en todas la demás instituciones educativas formen parte integrante de las actividades cotidianas de los niños y los jóvenes.

Los beneficios más evidentes de la Educación Física que nos ayudan a sostener su importancia son los relacionados con la salud física. La National Academy of Sciences (Five Approaches to Physical Education in Schools, 2013) avisa que la Educación Física supone la única oportunidad para garantizar que todos los niños y niñas desarrollen una actividad física. En el mismo documento, esta institución afirma que “hay una correlación directa entre la participación regular en una actividad física y la salud en los niños en edad escolar” (Five Approaches to Physical Education in Schools, 2013, “Importance of Physical Education to Child Development”, párrafo 1). 

Teniendo en cuenta que los datos de la OCDE de 2014 fijaban en España un problema de sobrepeso en el 26% de los niños y en el 24% de las niñas (cifras ligeramente superiores a las de los países de nuestro entorno), parece evidente que tenemos la necesidad de promover la Educación Física como forma de combatir el sedentarismo que se está convirtiendo en uno de los mayores problemas de nuestra sociedad (entre los adultos, la misma OCDE alertaba en 2014 de que casi un 50% de la población tiene problemas de sobrepeso en nuestro país). De hecho, Shirotriya (Defining the role and contribution of Physical Education and Physical Education Teachers towards the society, 2011, Journal of Physical Education and Yoga, Vol. 2, nº 1, pp. 130-135) afirma que hay evidencia científica que demuestra que hay una relación directa entre la pérdida de capacidad funcional y el aumento en la morbilidad y la mortalidad en enfermedades crónicas y el estilo de vida sedentario. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que los niños de entre 5 y 17 años deberían hacer un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad media-alta (y proclaman que aumentar ese tiempo aumenta también los beneficios sobre la salud), y la asignatura obligatoria de Educación Física es la única manera que tiene nuestra sociedad de garantizar que cumplamos esta recomendación. Esto, por sí mismo, debería llevarnos a no sólo a defender la asignatura de Educación Física, si no a luchar por que se aumenten sus horas hasta hacerla diaria. Pero, por si fuera poco, hay que tener en cuenta que uno de los principales objetivos de la Educación Física es también incentivar que los alumnos/as hagan deporte más allá de la jornada lectiva, intentando que se conviertan en adultos deportistas, algo que también debemos vincular con la recomendación de un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física moderada que hace la OMS para los adultos. Educar desde pequeños en una cultura de la práctica deportiva es esencial si queremos llegar a conseguir que todos los adultos cumplan con ese mínimo y debemos tener en mente las palabras de la UNESCO  (Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte, UNESCO, 2015, p. 4):
Un estilo de vida activo contribuye a la prevención de las enfermedades cardíacas, de la diabetes y del cáncer, así como de la obesidad, y contribuye en última instancia a la disminución de las muertes prematuras. Reduce además los gastos de salud, aumenta la productividad, y fortalece la participación ciudadana y la cohesión social.  

Así pues, ya hemos establecido dos contenidos fundamentales que debe comprender la Educación Física y que justifican por sí mismos su importancia: la mera realización de actividad física y el fomento de un estilo de vida activo. Pero esto es sólo el principio. 

La National Academy of Sciences (Five Approaches to Physical Education in Schools, 2013) apunta a que la actividad física durante la jornada escolar genera también beneficios académicos, además de contribuir al bienestar social y emocional de los alumnos/as. La UNESCO (Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte, UNESCO, 2015) asegura que la Educación Física fortalece la seguridad corporal y la autoestima, y contribuye además a disminuir el estrés, la ansiedad y la depresión, dando lugar con todo ello a un aumento del bienestar y  de las capacidades sociales. Estas ventajas resultan del hecho de que la Educación Física ayuda a aumentar las habilidades cognitivas y las destrezas motrices, tal y como afirma Shirotriya. Este mismo autor nos explica que los niños/as con mayor destreza son más proclives a participar en actividades físicas, puesto que se sienten más confiados, y, por tanto, se muestran más propensos a jugar con otros compañeros/as, facilitando de esta forma su integración social y, por ende, a la larga su sentimiento de pertenencia. Así pues, aquí tenemos otra serie de conceptos fundamentales íntimamente ligados a la Educación Física. 

Hay toda una serie de objetivos propios de la Educación Física que también merecería la pena destacar, entre ellos su enorme capacidad para estimular una cultura del esfuerzo y la superación personal, así como la auto disciplina. Sin embargo, Shirotriya menciona un objetivo que me ha llamado especialmente la atención por ser, en mi opinión, raramente tenido en cuenta. Uno de los aspectos de la Educación Física que apunta este autor es el aumentar las opciones para un buen uso del tiempo libre. Como monitor y coordinador de Ocio y Tiempo Libre experimentado,  estoy completamente concienciado de la importancia de contar con opciones sanas para pasar nuestro tiempo libre, pues, especialmente en adolescentes, ocupar su tiempo libre con deporte les puede evitar meterse en muchos problemas (he vivido en mis propias carnes cómo ayuda a mantenerles alejados de las drogas, del alcohol y de las bandas callejeras). Así pues, en la medida en que esta asignatura les pueda aficionar al deporte y conducir así a un ocio sano, sin duda alguna les será incluso más útil que las Matemáticas, la Lengua o la Historia.