lunes, 13 de enero de 2014

Saber leer no es estar alfabetizado

El analfabetismo funcional hace referencia a aquellas personas que saben leer y escribir, pero que no son capaces de hacerlo de forma eficaz en sus vidas. Es decir, saben leer, pero no entienden lo que leen, no son capaces de interpretarlo ni de interiorizarlo. En el mundo de internet y las nuevas tecnologías, ¿cuántos analfabetos funcionales estamos creando en las aulas? La alfabetización digital, es el proceso por el cual evitaremos cientos de analfabetos funcionales navegando por la red.


Y digo funcionales, no simples analfabetos, porque lo cierto es que la educación hace ya años que intenta que no haya analfabetos informáticos. En todos los colegios públicos hay un aula de informática, y desde pequeños los alumnos se acostumbran a utilizar el ordenador y el software necesario para presentar sus trabajos. Cualquier chaval llega a Secundaria manejando con soltura el Word, sabiendo hacer una presentación de PowerPoint, desenvolviéndose sin problema en Google, enviando e-mails a diario e, incluso, perfectamente capaz de subir un vídeo a YouTube. Pero no basta con saber leer para no ser analfabeto, y no basta con saber manejar el software y el hardware para no ser un analfabeto digital.

Una alfabetización distinta para un mundo diferente


El mundo ha cambiado más que exponencialmente en el último siglo. Y con él han cambiado también la cultura y las formas de expresión. Hoy la comunicación es multimedia y combinamos constantemente lenguajes textuales, audiovisuales, icónicos y sonoros. Por tanto, se hace necesaria una educación que permita desarrollar competencias con las que manejar de forma fluida todos estos lenguajes. Una educación que, tal y como señalan Manuel Area Moreira y col., capacite a nuestros alumnos en la "producción y análisis del lenguaje audiovisual, en el dominio del uso de los recursos y lenguajes informáticos o en el desarrollo de habilidades de búsqueda, selección y reconstrucción de la información".

Carles Monereo sintetizó en cuatro las grandes competencias tecnológicas que debía inculcar la nueva educación: competencias para buscar información y aprender a aprender (encaminadas a forjar un aprendiz permanente, autónomo y que se autorregula, que aprende de situaciones no formales y que es capaz de aplicar su conocimiento en función de un objetivo y de un contexto); competencias para aprender a comunicarse (que permitan al alumno usar el lenguaje específico de cada disciplina, emplear simultáneamente distintos medios y dar mayor importancia al contenido de dicha comunicación, frente a la ortografía o la sintaxis -con la confianza de que la tecnología cubrirá este aspecto-); competencias para aprender a colaborar (de manera que el alumno pueda aprender de forma cooperativa y en red), y competencias para aprender a participar en la vida pública (con las que el alumno sea capaz de construir una identidad personal y unas metas vitales dirigidas a mejorar el mundo, forme parte de asociaciones, partidos y ONGs, y desarrolle una actitud empática y tolerante, así como una visión crítica).

En  síntesis, la alfabetización digital es una misión más que recae sobre los profesores, quienes debemos enseñar a nuestros alumnos a desenvolverse con lenguajes nuevos, a saber navegar en un océano de información infinita sin ahogarse y a vivir en un mundo donde el conocimiento gana más valor si se comparte, y a hacer todo esto con una perspectiva crítica.

Un par de cosas más

Merece la pena destacar dos aspectos esenciales de la alfabetización digital. Por un lado, es una herramienta fundamental para salvar la brecha digital. Dotar a todo el mundo de las capacidades necesarias para desenvolverse en la sociedad de la información es un paso básico para la inclusión. Dar la posibilidad a la gente de aprovechar todo el potencial que internet pone a nuestro alcance es darles la oportunidad de ganar voz y de participar activamente en el mundo que les rodea.

Por otro lado, además de todos los objetivos que ya hemos establecido para la alfabetización digital, otro elemento importante que inculcar a nuestros alumnos es saber gestionar los ámbitos público y privado en este nuevo contexto virtual. Una correcta comprensión del lenguaje digital pasa, necesariamente, por conocer los riesgos que también tiene la web y, por tanto, hemos de prevenirles frente a una creciente tendencia al exhibicionismo digital.

Y, por supuesto, será esencial hacerles comprender también, dentro de los citados riesgos de la web, que el mundo sigue mucho más allá de sus pantallas:


¿Crees que todo esto se está cumpliendo hoy por hoy en las escuelas, que la auténtica alfabetización digital está ya en marcha?  


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