domingo, 12 de enero de 2014

La Web 2.0

¿Qué es la Web 2.0? En pocas palabras: compartir. Pero, mejor que en pocas, sin palabras:



Cuando empecé a estudiar Periodismo, en España empezábamos a hablar de la Web 2.0. Entonces, en la carrera los profesores intentaban dejárnoslo muy claro: es el próximo paso. Hoy, ya no es el próximo paso, es el camino que estamos andando. 

Hoy, todos nos movemos en la Web 2.0, porque, como he dicho, consiste en compartir. Quizá lo podría completar un poco más: compartir y crear. Por tanto, cada vez que actualizamos nuestro estado en Facebook, cuando subimos una foto a Flickr, grabamos una ruta en Wikiloc, vendemos algo por eBay, colgamos un vídeo en YouTube... Incluso cuando comentamos una noticia en un periódico, estamos creando internet y, por tanto, estamos construyendo la Web 2.0. 

En contraposición con esta versión de internet, la versión anterior se empezó a llamar Web 1.0, y se caracterizaba porque el conjunto de la sociedad eramos consumidores. Leíamos, veíamos y oíamos lo que los medios de comunicación e instituciones estaban colgando en la red. Sin embargo, ahora somos usuarios: no sólo consumimos lo que otros crean para nosotros, sino que nosotros mismos creamos contenidos para los demás. Ésa es la gran diferencia.  

Más en detalle

Entrando en una explicación más académica, Manuel Area Moreira y col. (Alfabetización digital y competencias informacionales, 2012) distinguen seis elementos característicos de la Web 2.0. Para ellos, uno de los rasgos fundamentales de este nuevo internet es su función como mercado global, en el que cada vez son más variados los tipos de negocio que realizamos on-line. Han quedado atrás las simples compras de ropa. Buscamos piso, compramos libros, mandamos curriculums, gestionamos nuestras cuentas de banco, alquilamos películas..., todo sin movernos de casa. 

También destacan la función de punto de encuentro que cumple hoy en día internet: "Las redes sociales nos permiten estar en contacto permanente con otros usuarios". Redes que, además, llegan a conseguir un sentimiento de pertenencia a un grupo y que incluso han dado alas a grandes movilizaciones sociales. 

Por otro lado, aunque la Web 2.0 no se caracteriza por una nueva tecnología, sino más bien por un nuevo uso de una tecnología ya existente, sí es verdad que su desarrollo ha sido paralelo al de la banda ancha, la tarifa plana y el internet móvil. Todo ello ha contribuido a que, como resaltan Manuel Area Moreira y col., otra de las características de este nuevo internet sea el lenguaje multimedia. Incluso, apuntan estos mismos autores, se ha alcanzado un punto tecnológico en el que "llega a mezclarse lo virtual y lo empírico, generando mundos virtuales". 

Y aquí entra la escuela

Los dos elementos restantes de los que señalan Manuel Area Moreira y col. son, para mí, los más interesantes en lo que respecta a la educación. 

Por un lado, "la biblioteca universal", la enorme cantidad de información que encontramos a nuestro alcance en internet. Si todos producimos, lógicamente, hay mucho más que consumir. Y esto es también cierto en lo que a información se refiere. Nos llegan noticias inmediatas desde múltiples fuentes y en varios formatos. Decenas de amigos nos cuentan, simultáneamente, el estado de sus relaciones, sus películas favoritas, cuánto deporte hicieron ayer y el último libro que se han leído. Interrumpimos la conferencia on-line que estamos viendo porque nuestro bloguero favorito ha escrito una nueva entrada... No hay mente humana capaz de procesar tanta información. Y este exceso de información provoca desinformación. Provoca "infoxicación". 

Ante esto, la educación, en todos sus niveles, debe tomar un rol activo, adjudicándose la función de dotar a todos los alumnos de la capacidad de filtrar información. Debemos trabajar para dar herramientas a nuestros alumnos que les permitan cribar qué información tiene validez y cuál no, cómo distinguir una fuente seria, cómo detectar e ignorar a un trol... Debemos enseñarles a escuchar en un mundo en el que hay demasiada gente hablando a la vez

Por otro lado, Area Moreira y sus compañeros apuntan también el carácter fragmentario de la información que se difunde por internet. Como ellos señalan, la creación de textos a través de hipervínculos propicia una lectura constantemente interrumpida; la posibilidad de acceder a la información en cualquier momento, facilita la descontextualización y reinterpretación de dicha información; el auge de la inmediatez está dando lugar a textos cortos en los que no hay cabida para la argumentación ni la reflexión.

Ante esta realidad, la escuela, de nuevo, debe hacerse responsable. Por un lado, es nuestra misión enseñar a los alumnos a utilizar el nuevo estilo narrativo, pues se van a ver obligados a uttilizarlo. Debemos hacer que sean capaces de expresar sus ideas con claridad y de forma justificada en un texto directo y conciso. Y, al mismo tiempo, tenemos que generar en nuestros alumnos una inquietud para que busquen los espacios para la reflexión, para la discusión y la lectura calmada. Es nuestra la difícil doble tarea de lograr que nuestros alumnos sepan expresarse con riqueza con pocas palabras y, paralelamente, no dejen de disfrutar del mundo de las subordinadas.

¿Alguna sugerencia sobre cómo hacerlo? ¿Crees que la llegada de las tabletas, junto con la progresiva costumbre de leer en pantalla, podría crear un nicho para textos más complejos?


1 comentario:

  1. Trasteando hoy por internet he encontrado este vídeo y me parece tan adecuado para este tema que no podía dejar de ponerlo: http://youtu.be/5eU06-m6-wI

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