"¿Es una Monster High?". "¡No!". La pregunta la hice yo. La respuesta, con una rotundidad que dejaba ver cierto grado de preocupación, es de mi sobrina de ocho años. El objeto de discusión era una muñeca nueva que le habían traído los Reyes Magos, y la fuente de su preocupación era que bajo ningún concepto la muñeca podía confundirse con una Monster High, pues en su casa están terminantemente prohibidas estas muñecas, que, por otro lado, yo conozco por haberlas visto casi a diario en los cromos que llevan a la biblioteca las alumnas de mi colegio. No seguimos debatiendo el sospechoso parecido de la muñeca con las protagonistas de la citada serie de televisión, puesto que no seré yo el responsable de que Melchor tenga que venir a dejar a mi sobrina sin regalo. Sin embargo, el asunto me llamó la atención, ya que mi cuñada suele ser una mujer bastante sensata en lo que a la educación de sus hijas se refiere, con lo que hice nota mental de su prohibición para echar un vistazo, por curiosidad, a la serie. Esto es lo que me he encontrado:
He de reconocer que no tener televisión quizá me desacredite un poco a la hora de valorar los programas televisivos. Las películas y series que veo son exactamente las que quiero ver. Las tengo que buscar por internet, lo cual implica haber pensado sobre la serie, valorar lo que me han contado y hacer un "esfuerzo" (podría llegar a considerarse insultante llamar "esfuerzo" a buscar por internet, lo sé, pero permítaseme la licencia) por verla. No puedo hacer zapping. No puedo caer en la tentación de llegar a casa y enchufar el televisor para desenchufarme la cabeza y simplemente ver qué ponen. Todo esto ha tenido una repercusión muy directa en mi consumo televisivo: ya no veo telebasura. Nada, ni siquiera por error o en los anuncios. Obviamente, os recomiendo a todos que sigáis mi método. Pero, al margen de eso, sí es cierto que puede ser que esté un poco oxidado en lo que al panorama televisivo se refiere. Válgame, pues, esto como disculpa, ya que quizá exagero cuando digo que, francamente, me parece que "Monster High" roza la telebasura para niños.
No soy ningún radical. No he olvidado los dibujos con los que yo crecí, ni mi indignación cuando retiraron "Dragon Ball" por su contenido violento. No pretendo que los dibujos infantiles sean folletos sobre el buen comportamiento, y entiendo perfectamente que los críos no tienen por qué imitar las actitudes nocivas que ven por televisión. Y, con todo, me chirría a estas alturas una serie infantil claramente enfocada a postular la importancia de la apariencia y de la popularidad.
Confieso que no he visto más que el primer capítulo, pero me ha parecido suficiente. Veinte minutos dedicados a inculcar la idea de que si no eres popular no sirves para nada (¿en qué momento hemos dejado que la popularidad cobre tanta presencia en España como en Estados Unidos?) y, lo que es casi peor, que para ser popular, necesitas gustar a la chica popular. Esto lleva a establecer que sólo hay un criterio, que sólo hay una personalidad adecuada: aquella que aceptan las personas que, por un motivo o por otro, son consideradas populares. Estupendo: apología de la uniformidad de la personalidad, justo lo que hace falta enseñar a niños y niñas en un momento en el que están intentando descubrir cómo quieren ser.
Por otro lado, en la serie está siempre presente la importancia del aspecto físico. Sólo la forma de vestir de los personajes ya da un peso fundamental a su imagen, peso que rematan con comentarios como "Por las mañanas no revivo hasta que me retoco la cara". Personajes que siempre visten con falda, maquilladas hasta el último rincón de la cara, calzadas siempre con tacones, con el pelo teñido... Una forma muy directa de enseñar a nuestras niñas que deben cuidar su aspecto. Enseñanza de la que el siguiente mensaje lógico sería: debéis cuidar vuestro aspecto porque, como mujeres, si no sois guapas, no valéis nada. ¿Éste es el mensaje que queremos que asimile desde pequeña la mujer del siglo XXI?
Podría explicar también cómo "Monster High" transmite la imagen del colegio como un lugar aburrido que hay que sufrir, cómo fomentan las revistas juveniles (estilo SuperPop, claramente referida en la serie como SuperHorror) como referente para la toma de decisiones, cómo transmiten la idea de que entre las chicas sólo hay conversaciones superficiales referentes a la ropa o los chicos... En fin, que hay mucha lana que cortar...
Pero, insisto, no soy ningún talibán. En este primer capítulo también he podido ver cosas positivas. La recomendación más o menos implícita de integrar a los demás y el claro consejo de ser uno mismo, hasta donde yo he llegado. Pero estos puntos se pierden fácilmente enterrados por todo lo demás. Me atrevería a decir que estos aspectos tienen la función básica de poder presentar esta serie como "educativa". El problema es que todo lo demás tiene mucho más peso, y envolverlo en un intento de hacerla pasar por una serie con un buen trasfondo sólo la hace más peligrosa.
Después de todo lo dicho, no creo que quepa duda de que comprendo la decisión de mi cuñada. Ya lo he dicho, una mujer muy sensata. Y aun así, no creo que prohibir a sus hijas ver la serie sea la mejor idea. Sin querer, podría estar generando que sus hijas se sientan excluidas cuando sus compañeras hablen de la serie. Podría estar despertando en sus hijas una irrefrenable curiosidad por esta serie. En el peor de los casos, podría incluso estar dando lugar a que sus hijas sean objeto de burla entre sus compañeras, pues la crueldad infantil no perdona a quienes tienen unos muñecos diferentes. No, la prohibición no me parece una buena solución.
Mucho mejor sería, a mi entender, darles recursos a sus hijas para que puedan justificar por qué no ven "Monster High", más allá del simple "porque mi madre no me deja". Sería mucho mejor ver la serie con ellas y animarlas a hacer la misma lectura crítica que tú estás haciendo, que vean lo mismo que a ti no te gusta. No prohibirles que vean la serie, sino conseguir que no la quieran ver.
¿Estás de acuerdo conmigo en cuanto a la prohibición de los programas? ¿Compartes mi opinión sobre "Monster High"? ¿Cómo crees que está afectando el uso de internet al consumo de televisión?

Merece la pena matizar que la serie correspondiente a la muñeca de mi sobrina era "Ever After High": http://www.everafterhigh.com/es-es. Una serie que, si bien se mueve en cánones de belleza, estética y consumismo muy similares a los de "Monster High", al menos gira en torno a una temática que sí merece la pena: la importancia de que cada uno elija su destino y qué quiere ser. Además, esta contada con gracia y con bastante arte (al menos en los dos primeros capítulos, es muy interesante cómo cuentan los mismos hechos desde distintas perspectivas). Insisto, mi cuñada es una mujer muy sensata.
ResponderEliminarLa verdad es que estoy muy de acuerdo con lo que cuentas. Es el ideal. El problema es cuando ven sólo un ratillo la tela mientras tú estás con el hermano en la ducha o preparando la cena. Hay ratos que no puedes estar ahí, con ellos viendo la tela, y es cuando no te apetece que estén viendo dibujos de pelas y violencia, que nos trasmiten nada. Eso sí, siempre que se pueda hay que intentar ver con ellos las pelis y dibujos, y como bien dices, comentar lo que se muestra.
ResponderEliminar¡Enhorabuena por la entrada!